¿Cómo enseñarles a los niños a comprender lo que leen?

Claro está que existe una gran diferencia entre la capacidad de leer un texto y la capacidad de entenderlo. Muchos escolares creen que la habilidad de leer rápido y pronunciar correctamente las palabras son sinónimos de comprender un texto. Sin embargo, luego de la lectura muchos no retienen la información necesaria para explicarlo. Es importante descartar en estos casos algún tipo de problema adicional y externo que esté generando la complicación. Pero cualquiera fuera el caso y la causa, es necesario que los padres acompañen al niño para desarrollar una buena técnica y trabajo.

La necesidad de hacerlo tempranamente

Cuando uno habla de problemas con la lectura, automáticamente, la mayoría de las personas imagina un niño con problemas de fonoaudiología, visión o incluso desarrollo. La idea de la dislexia o los trastornos de la atención  sobrevuelan también el ambiente. Y sin embargo, muchos estudiantes de primaria y secundaria, creen que pueden leer correctamente pero de hecho, presentan muchas dificultades en la comprensión  y lectura de las palabras, la asociación de ideas y la memoria a corto plazo. En conjunto, terminan por dañar y ralentizar el razonamiento.

Es entonces, cuando las verdaderas dificultades afloran y muchas veces, trae cierto grado de problemas en etapas más avanzadas de la vida. Por esta razón, cuanto antes se comience a resolver el problema, mejores resultados se pueden obtener.

Será necesario tener en consideración el hecho de que practicar la lectura no implica simplemente sentarse a leer párrafos y hacerse preguntas sobre ellos, sino usar una técnica y un enfoque que permita entender las oraciones en el contexto en el cual se encuentran. Pues de lo contrario, solo se estará repitiendo palabras no conectadas entre sí.

Padres y docentes pueden ayudar a los adolescentes y niños a elegir textos acorde a su edad e intereses, pues la motivación también juega un rol muy importante para la atención humana. Con ellos, los jóvenes pueden enriquecer su vocabulario, practicar y entender las relaciones lingüísticas en grado creciente de dificultad y trabajar en función a ello.

¿Qué se debe hacer si el niño no entiende lo que lee?

Analizar su expresión oral

Uno de los primeros ítems a determinar es entender al niño que lee mal. Ver y analizar su manera de comunicarse con el resto de las personas. Muchos jóvenes leen mal porque en un primer momento, también hablan mal y poseen un vocabulario más limitado que el resto. Esto conlleva a entender menos palabras de las que escuchan en una conversación. Poseen una mala gramática y una pobre expresión oral. En estos casos, será necesario empezar entonces por la parte hablada. Ejercitar la expresión oral será un primer enfoque para luego avanzar sobre la lectura.

Fomentar la incorporación de vocabulario nuevo

Emprender un estudio multisensorial para la incorporación de vocabulario nuevo. La memoria humana suele tener cierto grado de pereza a la hora de incorporar nuevos datos que no considera relevante. Sentarse horas a repetir lista de palabras, solo lleva al agotamiento y a la retención solo de algunas de ellas. Por eso, el estudio basado en la estimulación de distintos sentidos (visual, táctil e incluso olfativo y oral) suelen tener mejores resultados. Por ejemplo, en el caso de uso de tarjetas de colores, o premios con algún dulce en caso de acertar el significado de una palabra.

Fomentar la concentración y enseñarles técnicas de estudio

Una vez que nos aseguramos que el nivel de vocabulario manejado es suficiente para emprender la tarea de la lectura, tendremos que constatar que el niño no se disperse continuamente. La atención es un punto fundamental de la comprensión. A muchos niños les resulta realmente difícil poder mantener la atención focalizada o realizar el seguimiento de detalles y conexiones de ideas en un texto. En estos casos, los adultos pueden enseñarle técnicas que permitan mantener en vista las ideas principales. Técnicas como el subrayado, anotar preguntas o generar un gráfico conceptual pueden ser de gran utilidad.

Puntos que se debe tener en cuenta para analizar el texto

  • Primeramente hay que aprender a constatar que aquello que se lee deja en el niño algún tipo de idea general.
  • Tener preparado una serie de preguntas sobre lo que se lee.
  • Enseñar a resaltar las ideas principales y discernir la jerarquía entre ideas.
  • Pedir que realice un resumen oral de lo que recuerde del texto. Controlar la coherencia y el orden de la estructura.

El trabajo en grupo alienta la comprensión lectora

Muchos estudiantes dependiendo del tipo de personalidad que presentan, se ven beneficiados cuando las tareas a realizar son grupales. La interacción con los pares frente a una tarea en común generalmente, atrae el interés y ameniza la actividad. Se despierta así también una faceta más creativa y con mejor respuesta al estímulo externo.

Algunos docentes suelen tener en cuenta este punto cuando determinan ciertas actividades de lectura en grupos, otorgándole a cada miembro una tarea en particular.

La estructura es importante

Se debe explicar al niño que un texto no es un mero conjunto de ideas y oraciones dispuestas al azar, sino una estructura determinada que comienza con una introducción, sigue con un desarrollo y finaliza con una conclusión. Que las ideas no son mencionadas de manera dispersa sino que poseen coherencia unas con otras para transmitir lo que se busca explicar. Por ello es una buena práctica acompañar al joven en la lectura de un texto, señalar las partes del mismo, establecer paralelismos o ejemplos alternativos a las ideas expuestas y buscar siempre favorecer a la acción de relacionar un texto con otro, estableciendo similitudes y diferencias.

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